martes, 23 de junio de 2020

Abusos de poder y algo más. Por Adolfo Canaris.


Uno. Si, solo uno, de los obispos del Paraguay se atrevió a levantar tímidamente la voz contra los abusos de poder cometidos contra la libertad, en especial, la libertad de culto en el Paraguay, o bien, en todo el mundo. Pero de eso nos ocupamos más adelante, ahora hablaremos del Paraguay.

En Caacupé, el obispo contradiciendo directamente a su par episcopal, acaso por no crear una avalancha de críticas, se limitó a decir y justificar solamente que se deben cumplir con “las disposiciones sanitarias”

En Ciudad del Este, como está a la última moda las “caravanas de auto convocados” que no sirven para absolutamente nada, un grupito de laicos “auto convocados” decidió ponerse a la moda y salir en caravana para pedir que el gobierno considere por favor si quiere, las arbitrarias disposiciones contra los fieles “libres”. Pero su obispo fue más allá, en un comunicado oficial de la diócesis aclararon que arte ni parte tenían el obispo ni cualquiera de su séquito en esta convocatoria.

En Asunción, el arzobispo fue el único que al parecer probó decir algo a ver qué pasa.

No dijo mucho, para lo que hubiera sido en otros tiempos, hacer valer su poder y autoridad que está por sobre cualquier autoridad civil, sino que se limitó a pronunciar una letanía de vanidades que al fin en vez de nada, es algo.

Si bien es probable que el arzobispo metropolitano haya levantado la voz porque está preocupado por el pastoreo del rebaño a él encomendado, podría también ser posible que haya tenido otros motivos:

a) Que haya sido fruto de una serie de presiones que venía soportando por parte de los distintos grupos de fieles que no comprenden este ataque desmedido a la iglesia perpetrado por el gobierno contra la iglesia o

b) Que haya sido fruto desesperado por conservar el engranaje eclesiástico, motor que se mantiene en marcha con un peculiar combustible: billetes.

Sea cual fuese el motivo esto habría, todo apunta, molestado a los regentes del estado tecnócrata y hoy empezaron a lanzar sus cartas en la mesa de juego, justamente en el día en que anuncian la extensión de la fase 3, es noticia que fue detenido un catequista o vaya a saber Dios qué, presunto abusador, “líder religioso” en todos los titulares.

Esto no es sino una advertencia a la Iglesia, si siguen rompiendo los huevos pegándole el grito al cielo porque les prohibimos las misas, los próximos en ser detenidos podrían ser ustedes. Ahora cayó el catequista, mañana el sacristán, pasado una estola y si no dejan de fastidiar caería una mitra.

Si en las próximas dos semanas más que acaban de agregar a la fase 3, no hay más gritos de estolados y mitrados denunciando la intromisión del estado en asuntos de gobierno eclesiástico es porque, en palabras de un difunto colega suyo, tienen el techo de vidrio.

Adolfo Canaris.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario