domingo, 21 de junio de 2020

Jacinta


Ayer pasaba por la parroquia, y me comentaba la secretaria (que en serio no me aguanta) que las cosas no están nada fáciles. Y le creo (pero no me animé a decirle que el kilombo es peor que el coronavirus) porque si antes la gente apenas compraba la rifa del pa’i (ya se ganó el mote de “pa’i rifa”) ahora menos, por lo que difícilmente se puedan seguir sosteniendo las actividades parroquiales (MENOS MAL PENSÉ YO)… Le hubiese sacado una foto a su cara de preocupación, pero seguramente me iba aguantar menos…

No me deja de sorprender esto, pero es normal, hay que comer y nuestros curas no viven del aire (aunque no estaría mal que algunas veces les cueste un poco como a todos los mortales) y yo deseo ayudarles a todos, pero en la medida claro, de mis posibilidades, pero cuando veo los desastres parroquiales, se me pasa. Y prefiero que así como nos hacen pasar hambre de una buena liturgia, de buena música, de buena catequesis, de buenas homilías, de buenos actos de piedad, que hoy por lo menos ellos reciban una privación…en el estómago, pero por algo se empieza.

No, no me lean como alguien vengativo, faltaba más. Soy una simple oveja que mira las cosas subido a un pequeño tronco caído, y observa como su pastor está dormitando a la par que las hienas están a lo lejos viniendo. No me culpen, yo no pedí ser oveja, pero lo soy. No crean que no tengo ganas de saltar por la cabeza del pastor, pero las ovejas del rebaño me van a castigar diciéndome que soy un mal educado. Y a veces lo soy, qué pio les voy a decir, pero prefiero eso a que me coma la hiena…

Terminaba la charla con la secretaria de pocas pulgas (y por eso ni el borrachito de la cuadra le tira un piropo) con un cortés saludo, preguntándole por doña Jacinta. Hace rato no le veía. Jacinta es la señora que sabe todo, les comento. Me dijo que estuvo de viaje, pero que igual estaba al corriente de cómo estaba el paí enfermo (me enteré que pa’i rifa se enfermó!!!) y que le iba traer algunos poha ñana para que se recupere… Le di un apretón de manos (porque ya les dije que ijargel la socia) y me fui… No sea que los chismosos de ña Jacinta le digan que me gusta la secretaria…

Hay mejores maneras de morir, y de esa al menos, no moriré…

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