sábado, 24 de abril de 2021

Las Bóvedas de Gringotts, por Adolfo Canaris


Hay muchas cosas curiosas en las bóvedas de Gringotts. 

Como es común en toda la Iglesia, que son perseguidos los sacerdotes buenos y premiados los malos pastores, la excepción no se da en Paraguay.

Vemos por todo el mundo numerosos casos de cese y suspensión de sus funciones a sacerdotes que se oponen a las normas absurdas de restricciones sanitarias, multados, imputados, sancionados por los gobiernos, pero lo que más sorprende es que  la mismísima Iglesia por medio de sus obispos es la que niega la salvación a innumerables almas cesando a los curas que administran los sacramentos. En otras palabras los obispos castigan a los curas que cumplen con su deber, sí castigan a los curas por ser curas, en cambio son premiados los malos pastores, los que no llevan un comportamiento ejemplar, cometiendo toda clase de pecados y delitos. A ellos se los premia no solamente dejándoles obrar libremente sino que con un blindaje corporativo los promueven en cargos y poderes.

Lo que sucede en Ciudad del Este parece ser un capítulo de novela, y es que el obispo acaba de cesar en sus funciones de párroco a uno de los más fructíferos curas que el país ha tenido. No es este texto una apoteosis del padre Jorge Martínez sino un esbozo de la incomprensible vehemencia de la curia diocesana empecinada en acabar con todo lo bueno y mantener lo podrido.

Una larga lista de objeciones al comportamiento de los poderosos de la diócesis que no pueden ser tomados, por decirlo de una manera más caritativa y tal vez menos verdadera,  como ejemplo de testimonio cristiano.

De esa lista tomaremos los más significativos solamente y comenzando por los de menor gravedad se expondrá aquí uno por uno. 

Nos ha llegado un arsenal entero de materiales de investigación con la condición de hacer un análisis breve de cada caso y puesto a disposición de los lectores de este blog también uno por uno en ediciones distintas. Por lo tanto.

Avisos Parroquiales: Se comunica a toda la feligresía y en especial a la diócesis de Ciudad del Este que sí no deja de persistir en su cometido y si no revierte su decisión diabólica de obrar en detrimento de los derechos vigentes en la Santa Madre Iglesia, serán expuestos los casos que verdaderamente merecen el inmediato cese de funciones. 

A continuación presentamos los casos menos graves, los que son pecados solamente y al menos son naturales y no son perversamente contra natura.

1- Pbro. Ángel Collar. Había sido llamado al orden por una aventura amorosa con una mujer casada. Volveremos en esta edición a esbozar este primer caso.

2- Pbro. Fabio Recalde. Es padre con todas las letras, padre espiritual de "multitudes" y padre biológico de 1. Dicen que tiene más hijos pero sólo accedimos a las pruebas de uno sólo. El peluquín y otros tienen hijos bastardos.

3- Más amoríos de sacerdotes de renombre, como los Zacarías, y algunos párrocos importantes.

Nuestra lista continúa ahora, con graves cuestiones de orden moral, penal y natural como son los homosexuales, los pedófilos y encubridores. 

4- Pbro. Walter Collar. Un informe en italiano de tendencias y comportamientos homosexuales.

5- Monseñor Guillermo Steckling. En aquél entonces, superior de los Oblatos en Paraguay dispuso simplemente el traslado de dos sacerdotes de su congregación acusados de abuso sexual en una diócesis a cargo en su momento del actual Ordinario de Caacupe.

Pues bien, a lo nuestro, lo prometido es deuda. En esta edición se expondrá la primera parte del primer caso: Angel Collar.

A mediados del 2007 ejercía nada más y nada menos que de Vicario General de la diócesis de Ciudad del Este hasta que fue descubierto el comportamiento que atenta contra el sexto mandamiento y por si fuera poco también contra el noveno. Sí, se revolcaba con una mujer casada.

Monseñor Livieres lo había apartado del cargo y llamado al silencio para evitar el escándalo. No contento con la decisión dejó el ejercicio de oficio clerical y fue a vivir con la mujer de su prójimo. Estuvo unos años en concubinato adúltero, fornicario y sacrílego.

Un tiempo después consiguió asilo político en una diócesis europea dónde por unos años fue beneficiado con el Vicariato pastoral. Una vez que el gobierno de la diócesis cambió de rumbo, volvió a Ciudad del Este a reclamar su trono, no logró ser vicario general pero también Guillermo Steckling lo premió con una importante vicaría. El año pasado ha sido nuevamente nombrado "Vicario Pastoral" en remplazo del padre pelucas.

Esto es sólo un breve resumen del pasado sexual de nuestro cuestionado vicario.

O tal vez no tan pasado, la mujer, cuyo nombre nos reservamos de exponer, vive ahora aquí muy cerca, en San Lorenzo, y se ve de vez en cuando al flamante vicario pastoral de Ciudad del Este muy lejos de su ciudad y muy cerca de esta mujer. 

Mientras que el pobre hombre a cuya mujer  el padre Collar consuela sigue en Ciudad del Este trabajando en su conocida casa de equipamientos automotivos.

Y para no cansar al lector con tanta mierda de una vez, hasta aquí dejamos la primera parte del número uno en la lista. Porque todavía hay más cosas curiosas en las bóvedas de Gringotts.

Primer aviso...


Fdo: ADOLFO CANARIS

7 comentarios:

  1. Por cosas como estas diria que vale la pena ir a la carcel, si yo tuviera esas pruebas en mis manos hasta lo llevaría al periodico, pase lo que pase, enhorabuena amigo

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  2. Una pena que la informacion no pueda ser completa y detallada a causa del honor de las personas.
    Estos religiosos justamente cometen este tipo de fechorias por que saben que no se pueden exponer a las victimas.

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  3. Esto es Justicia divina mayúsucula, entregada con elegancia. Aquí hay que limpiar la casa un poquito.

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  4. ¡Esto es terrible! Que mal esta la iglesia.

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  5. Éstos se parecen a los dos jueces quienes al no conseguir lo que sus bajos instintos deseaban, inculparon a Susana, esposa de Joaquín. Falta un ´´Daniel´´ en este caso.

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  6. Se comienzan a tirar los trapos sucios??
    "Si no cumplis mis caprichos, te voy a delatar"..
    O hacemos todos bien nuestro trabajos y dejamos de meternos en la vida de los demas o tiramos todos la toalla y nos abrimos..

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  7. Es una lastima sinceramente por qué hay sacerdotes que realmente ama su vocación y vive su vida religiosa y castidad y es verdad a esas personas son lo que más se le calumnia y se saca de su cargo. Y los malos que tienen una doble vida siguen allí

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